miércoles, 29 de abril de 2009
Nuevo billete de 20 pesos mexicano
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martes, 25 de noviembre de 2008
Cosas que no soporto II. Ascensores
Seguimos en el hospital, aunque he de decir que mucho mejor. El médico le ha dicho a Babé que mañana le dan el alta. Respecto a tener niños y tal no ha comentado nada. Supongo que nos dirán algo para la revisión.
Hoy, jóvenes y jóvenas, voy a tratar un tema que me es reincidente siempre que vengo a un hospital: los ascensores.
Bueno, en realidad no tengo nada en contra de los ascensores. Lo tengo contra la gente gilipollas que los usa.
Yo estoy parado en la planta 5ª del hospital y hay dos botones, uno con la flecha para arriba y otro con la flecha para abajo. Yo quiero bajar. Pues le doy a la flecha para abajo y la otra ni la toco. Lógico, ¿verdad?
Pues no. La gente llega y le da a los dos botones. Y claro, cuando van a entrar en el ascensor preguntan
- ¿Van para abajo?
- No, vamos para arriba.
Si nos quedáramos aquí, pues igual la gente pensaría un poco, pero es que a continuación se meten dentro del ascensor y sueltan los siguiente:
- Bueno, así nos damos un paseíto.
¿QUÉ?
¿Es que somos imbéciles? (No respondo porque es una pregunta redundante).
Pero el colmo ha sido hoy. Situación como la anterior: yo le doy a la flecha para bajar y viene un hombre y le da a la flecha de subir.
Llega el ascensor que va para abajo.
Yo me meto y el hombre me sigue. Je, ahora me toca a mi.
- No, este ascensor va para abajo caballero.
- Ea, pues donde yo quiero ir.
- ¡Ah! Es que como he visto que llamaba al ascensor para subir...
Y ahora viene la réplica del tipo que es la causa de este post:
- No. Yo le he dado a la flecha de arriba para llamar a los ascensores que haya arriba para que vengan a este piso.
Yo es que flipo.
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sábado, 22 de noviembre de 2008
En el hospital con Babé
Una actualización rapidita para que sepáis cómo va la cosa.
Ingresamos el jueves por la tarde. Había en la misma habitación una pareja; la mujer había "parido" por cesárea. Pero el nuevo chico venido al mundo tenía "jet lag". De día dormía y de noche lloraba desconsoladamente.
Por la tarde apareció un hombre que decía llamarse Hansel y que era el encargado de la anestesia. Tenía un fuerte acento germano (supongo que sería alemán, autríaco o suizo) pero hablaba bastante bien castellano con mucho deje andaluz (imaginaos alguien con acento alemán diciendo "un ponéh" en vez de "por ejemplo"). El germano-andaluz nos dijo que la operación duraría unas dos horas y otras dos horas para el despertar. Desgraciadamente (o afortunadamente) las previsiones fueron muy pesimistas.
A eso de las 2 o las 3 de la mañana (no recuerdo bien porque estaba en duermevela) llegó un matrón (¿existe esta palabra o es matrona masculino?) que le dio una serie de consejos a la madre para que el niño amamantara. A eso de las 4 de la mañana el niño dejó de llorar y todos dormimos hasta la 7:00 de la mañana, en que las enfermeras pasan dejando los termómetros (una excusa para despertar al personal, proclamo).
La operación, según Hansel, empezaría sobre las 10:30... Hasta las 13:30 no entró Babé en quirófano. A ver, ha entrado a las 13:30 + 2 horas, me da tiempo a comer y a sacar al Yoshi. A las 14:30 estaba de vuelta. Veo a un hombre enchaquetado que se me acerca:
- ¿Familiar de...?
- Babé
- Ah, os hemos estado llamando, pero nadie venía. La operación ha durado 3/4 de hora, se le ha hecho una miomectomía, no ha hecho falta hacer una histerectomía. Ha sangrado muy poco y la operación ha sido un éxito.
Genial. Me voy a la habitación a esperarla. Allí estaba la pareja y el chiquitín con el "jet lag" (por cierto, que estaba ronco el pobre de llorar), que le habían dado el alta y que se iban.
Llegó Babé y estaba estupenda. Pasamos una buena noche. Ella en su cama y yo en la cama de al lado con mi super-saco de dormir.
Al día siguiente (hoy) Babé con más hambre que el perro de un ciego y ella a base de suero. A mediodía se pasó el ginecólogo de guardia y le dijo que podía empezar con dieta líquida.
Desgraciadamente parece que aún no la soporta y tanto al mediodía como ahora por la noche le ha dado "fatiguita" (no en la acepción primera de la rae de "cansancio", si no en la tercera de "ansia de vomitar"). El caso es que le han dicho que mañana volverán a intentarlo de nuevo con la dieta líquida, pero que esta noche tendrá que tener otro chute de suero.
Esta tarde ha entrado una pareja en "nuestra" habitación: a ella le tenían que hacer un legrado porque el niño (o el feto, lo que queráis llamarlo vosotros) que tenía estaba muerto. El marido ha justificado eso de que el niño viniera "mal" en que eran "mayores" (45 años). A mi me da la sensación de que no quiere volver a intentarlo. No sé si será porque él no quiere más hijos (tiene ya 2) o porque no quiere ver sufrir así a su mujer: la verdad es que la mujer ha estado llorando muchísimo desde el momento en que le han confirmado que tenían que hacerle el legrado.
Bueno, seguiremos informando mañana o pasado.
Besos a ellos, abrazos a ellas (no, espera, al revés).
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jueves, 20 de noviembre de 2008
Colores
Os escribo desde el hospital. Mañana operan a Babé y estoy aquí dando apoyo moral y lo que necesite a partir de la operación (empieza sobre las 10:00, serán sobre dos horas, pero después viene el despertar que son sobre otras 2 o 3 horas, en total, si queréis llamarme hasta las 3 de la tarde no estaré operativo).
Cambiando de tema, hoy voy a hablar sobre los colores y mi incapacidad/ineptitud para poder distinguir los tonos de los mismos.
Sé distinguir el negro, del amarillo, del rojo, del marrón, del dorado, del plateado, del cromado, del azul, del verde, del rosa, del violeta, del gris y del negro.
Pero no me pidáis más.
A ver. Yo sé cuando algo es blanco, pero no sé distinguir entre un blanco "normal" de un blanco "tecla de piano". Sí, uno es más oscuro que el otro, pero no sé qué tono es cual.
Pero... Y aquí viene lo bueno. Los colores NO son una realidad separada de los otros colores (o tonos). No sé si será porque yo soy hombre (y dicen que solo las mujeres y los homosexuales entiende de colores) o porque soy raro (tiendo más a pensar en esta segunda opción).
Buscando en "la" internet he encontrado una ilusión óptica bastante esclarecedora sobre mi "defecto".
Si al ver el dibujo de arriba pensais que A y B son diferentes estábais muy equivocados.
Lo único que he hecho es cortar de la imagen superior la parte A y la B, ponerlas juntas y copiar el color de cualquiera de ellas. A continuación hice un rectángulo con ese color.
Ya véis el resultado.
De todas maneras, aunque intente justificarme... Soy raro, jejejeje.
P.E.: Por cierto, ¿antes de que existieran los pianos, cómo se llamaba el blanco "tecla de piano"?
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martes, 3 de junio de 2008
2 de Junio de 2008. Un día completito
El día ha sido brutal. Empecemos por el principio.
Yo tenía un espejo retrovisor pero a consecuencia de una historia que no quiero contar porque ya está borrada de mi memoria, cascó.
Bien, pues después de dejar a Babé para que hiciera el examen práctico del coche decidí que ya era hora de ponerle el espejo retrovisor al coche. Me dirigí a un desguace que hay en Montequinto.
-¿Tenéis un espejo retrovisor izquierdo de un Xsara manual?
-No
-Jo
Pues nanay de la china. Llamé al otro desguace que tienen estos mismos en otra parte de Sevilla. Lo mismo.
Llamé a mi amigo Marín que me asesoró sobre dos desguaces que había en Utrera. Voy para allá. En el segundo (dirección Dos Hermanas-Utrera) me veo a dos chicos detrás de un mostrador mirando al infinito.
-¿Tenéis un espejo...?
-No, pero teníamos uno en ese mismo color y lo vendimos
- (¿Y para qué coño me lo dices?)
Todo esto sin dejar de mirar al infinito y sin dejar de masticar una tostada, que supe que era tostada porque me la enseñaba mientras hablaba.
Decidí ir al primer desguace.
Aquí solo había una mujer (bien entradita en carnes) que se la veía que controlaba el tema bastante. Estaba hablando por teléfono:
- ¿Qué modelo es?
-...
- Sí, pero de esos hay dos modelos de motor. Te vuelvo a preguntar ¿Qué modelo es?
-...
- A ver, de lo que me está diciendo hay dos modelos de motor, por eso debes mirar en el bloque del motor o en las especificaciones técnicas.
-...
-Sí, hay dos
En este momento me acordé de Wardog y de que en todos los trabajos hay técnicos y ab-normales.
- Latigazos y sal en las heridas- dije.
-¿Cómo?
-No, nada, nada... Mira necesito un retrovisor...
- ¿Izquierdo o derecho?
- Izquierdo
- ¿Te da igual el color?
- Mujer me gustaría que fuera en el mismo color, pero si no, tampoco pasa nada.
- Tenemos uno en rojo.
- Me lo llevo
No hay nada como encontrar profesionales de cada especialidad. En este momento (en el momento en que encontré el espejo retrovisor) supe que Babé había aprobado el examen. Hacía meses que buscaba el retrovisor pero nunca tenían.
Me vendieron el retrovisor (25€) y les pregunté si me lo montaban.
- Pero si es muy fácil.
- Pero es que yo soy muy torpe.
Al final me hice el valiente y decidí intentar montarlo yo.
Me monté en el coche y por el camino me llamó Babé
- ¡He aprobado!
- Lo sabía.
La recogí de la pista de exámenes más contenta que unas pascuas...
...y nos fuimos a casa de mis padres a ver si tenían un destonillador de estrella exagonal.
No tenían.
Vamos al Carrefour, compramos el estonillador (y unos alicates, porque me cargué algo del espejo antiguo) y montamos el retrovisor.
Íbamos con el tiempo en el culo. Nos fuimos al hospital del Tomillar. Habíamos quedado a las 14:00.
La verdad es que yo estaba bastante preocupado. Me daba miedo que pasara algo mal, y se me pasaba por la cabeza de todo menos bueno.
Llegamos y nos hicieron esperar hasta las 15:00. Mientras, llegaron los padres de Babé, Mena, Javi (hermanos de Babé), junto con Noelia, la mujer de Javi.
Le hicieron ponerse una bata y le pusieron suero (llevaba desde las 7 de la mañana en ayunas). Al poco entró, y yo me quedé esperando. La operación se llama miomectomía o histeroscopia quirúrgica. Menos de una hora. Bien.
La operación salió estupenda (según nos contó la doctora). Y en cuanto pudieron nos la trajeron a la habitación.
Bajé a comer algo y vi un nido de golondrinas muy cerca de la zona de paso humana. Otra vez me asaltó lo de la actualización de la naturaleza. Le hice fotos al nido y a la golondrina que traía comida a los polluelos (esto último me costó un webo, porque llegaba, le daba la comida y salía pitando).
Pasamos la noche más o menos bien (los sillones de hospital no son muy agradables, ya sabéis esto lo que hayáis pasado alguna noche en ellos). Y por la mañana temprano le dieron el alta.
Pues eso, salió todo a pedir de boca.
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